Archivo de la categoría: Educacion

¿Qué haría tu yo mejorado?

Además de gerenciar Neolo.com, que siempre fue prioridad, en noviembre deseaba terminar mi carrera universitaria, Lic en Psicología.

La tarea era faraónica, me propuse aprobar más de 6 finales, todos absolutamente difíciles, en 30 días.

¿Cómo hacer tanto esfuerzo en tan poco tiempo?

Les voy a contar una técnica que se me ocurrió y funcionó, quizás pueda servirles.

Este cartel lo coloqué en mi home office/estudio. 

Pensando en cómo planificar para concretar semejante meta, en un instante pensé en que siempre la competencia es contra uno mismo, no había carrera contra otros compañeros sino que  el desafío era conmigo mismo, contra versiones mejoradas de mí mismo. Entender esto es clave, por que te hace hacerte absolutamente responsable y actor principal de los resultados obtenidos, sean satisfactorios o displacenteros. No podemos dejar de lado que hay un otro que es el que “evalúa los conocimientos adquiridos” y también tiene sus particularidades, pero aquí la transferencia y la contratransferencia también juegan su papel.

Imaginé en cómo sería yo mejorado, es decir, una versión mía upgradeada que tuviera más memoria, más atención y concentración, más velocidad y calidad de lectura, más capacidad de expresión verbal, más persuasión, más capacidad de comprensión, de razonamiento, de abstracción, de relación y mayor claridad psíquica para comprender cientos de textos de sus autores originales en muy pocos días.

A cada momento que levantaba la mirada, el cartel me obligaba a responderme a la pregunta, “Qué haría tu yo mejorado?” “Estás dando lo mejor que podés dar?” “Hay algo que no estás haciendo y deberías hacerlo?” “Sabés todo lo que hay que hacer?” “Hay posibilidad de hacer mejor lo que estás haciendo?”.

En la medida que esas preguntas eran respondidas con “Estoy haciendo lo mejor que puedo” genera un nivel de satisfacción que se siente genial, y así, una tras otra fueron llegando los finales aprobados y con calificaciones un 15% mayor al resto de las materias de la carrera, algo impensado luego de haber cursado 9 años más de 50 materias con sus correspondientes exámenes finales mientras construía una empresa.

De todos modos, siempre hay cuestiones más profundas que juegan papeles fundamentales, por ejemplo el deseo de aprobar, de terminar, poner la libido en pos de la ambición y la perseverancia que deben posicionar al objetivo por encima de muchas otras cosas que van sucediendo en la vida. Sin deseo, es imposible compararse con un yo mejorado e intentar superarse minuto a minuto.

Les aconsejo que si están en situaciones de exámenes de cualquier tipo en la vida y el resultado dependa de ustedes, implementen esta práctica.

It works :)

¿Cómo hacer relevante lo irrelevante?

“Hemos comprobado siempre que nuestro intelecto yerra muy fácilmente, sin que lo sospechemos siquiera, y que nada es creído con tal facilidad como lo que, sin consideración alguna por la verdad, viene al encuentro de nuestras ilusiones y de nuestros deseos.” 

Sigmund Freud, “Moisés y la religión monoteista” (1939)

“Tenés el poder de Tinelli” me dijo Emanuel Francucci (amigo, mentor especialista en finanzas), hace 6 años atrás, cuando le mostraba cómo multiplicábamos las ventas de decenas de pymes implementando técnicas de SEO, es decir, ejecutando unas técnicas puntuales para ubicar los sitios de nuestros clientes en la cima de los resultados de Google.

Lógicamente, me pareció una exageración absurda. Pero…

Google es sinónimo de Internet y hasta modificó lenguajes e idiomas enteros, por ejemplo introduciendo un nuevo verbo: Googlear.
Vamos a dejar para otro día un post sobre cuáles podemos pensar que fueron los motivos que llevó a Google a hacer lo que es hoy, pero quiero que nos enfoquemos en algo muy particular:
¿Cómo un contenido carente de relevancia puede hacerse relevante? Una de las respuestas posibles es; siendo referido por alguien que tiene autoridad.

Utilizamos a Google como el Oráculo de Delfos de nuestra era, un médico nos menciona una patología y vamos directo a Googlearlo, queremos saber de una persona y la Googleamos. Creemos que allí tenemos la respuesta a todo aunque nos digan que los contenidos no son los mejores:
Hace unos días, en una clase de tutoreo del Trabajo Final Integrador para obtener la Licenciatura en Psicología, un docente señala “quien tome como fuente a Wikipedia será instantaneamente desaprobado”. Es coherente, no se puede desarrollar un trabajo científico basado en una página que puede editar cualquiera. ¿Pero la gente sabe esto? En mi caso particular, lo entiendo, pero sigo utilizando Wikipedia (no para ese trabajo, claramente :P). Y esta ambivalencia me llevó a escribir este post. Leo boludeces, pero las sigo leyendo y hasta las comparto.

Entonces empecé a dar cuenta la descomunal confianza que transferimos como usuarios de un buscador a un algoritmo matemático de búsqueda y organización de información, y no deja de ser sorprendente que un profesional SEO puede hacer que cualquier contenido aparezca en los primeros resultados del buscador. No sólo cuestiones relacionadas con temas comerciales sino también relacionados a la salud.

Definitivamente así como Tinelli dice que le gusta X y al día siguiente las ventas de X se multiplican, lo mismo sucede con los primeros resultados de los buscadores. La gente los clickea, los consume y los necesita.

El problema es aún mayor, por más que sepamos que el ranking de resultados es modificable y alterable por alguien con habilidades o con dinero, también depositamos en ellos cierta confianza.

Quizás estamos atrapados en una problemática de la cual nunca vamos a poder escapar por la forma en que funciona nuestra mente, y ésto tiene que ver, con la tendencia de las personas a depositar gran confianza en las figuras de supuesta autoridad, ya sea que éstas aparezcan por un aparato cuadrado llamado Televisor, o sean estas dadas por una pantalla a la cual accedemos a Internet. Es un “bug” de nuestra propia naturaleza.

¿Habrá en algún momento un cambio tan grande como para que modifiquemos la forma en que depositamos confianza y la búsqueda de la verdad? Por lo pronto, me sigo quedando con la cita de Freud del principio del post.

Posiblemente, Google haya sabido entender qué deseaba la humanidad; Es decir su equipo fundador supo interpretar nuestro deseo vehiculizado por la pulsión epistemofílica (“deseo de saber”, lo llamará luego Lacan) y entregarnos aquello que tanto deseábamos (eso será contenido de otro post), para así convertirse en referente de información y tener el poder de mostrar “resultados” que serán tomados como verdaderos, por más que nuestro intelecto nos quiera hacer dudar.

La ciencia no existe

Hace unos meses a partir de ciertos síntomas muy puntuales que tenía mi perra Collie de unos 10 años de edad, llamé a 3 veterinarios.

Uno dijo que estaba embarazada, indicó un procedimiento a seguir.

Otro dijo que tenía tumores, indicó otro procedimiento.

Otro dijo que estaba sana.

Dos meses más tarde, ella se fue de este mundo.

Las comunidades científicas se arrancan los ojos para determinar qué es ciencia y qué no lo es, qué buena práctica en una profesión y qué no lo es. Qué universidad es buena y cuál no lo es. ¿A quién le importa? Mientras tanto el mundo sigue girando.

Ridículos. Imbéciles. Teóricos. Académicos. Se quedan en los libros. La ciencia no existe, salgan a la calle. Menos palabras. Más resultados.

Competencia de Incubadoras

En Argentina lamentablemente no existen muchas incubadoras. Algunas de las que conocemos son más una vitrina de egos de superestrellas que una ágora del know how entre maestros y aprendices.

De todas las startups incubadas en Argentina, hasta el momento no ha trascendido que algunas hayan levantado nuevas rondas de financiamiento, ni que hayan alcanzado el break even. ¿Esto lo tienen en cuenta los emprendedores a la hora de elegir incubadoras? ¿O es sólo por la búsqueda de reconocimiento?

Suelo ser bastante observador y analítico, y no puedo dejar de lado lo que veo en los pocos eventos a los que voy; estrellas caminando, no saludan a nadie, hablan en inglés, y le prestan más atención a su iPad o smartphone que a la persona que les está hablando. Saben cómo impacta eso en quienes están incubando? A algunos, se les olvida quizás que estuvieron del otro lado también. No veo preocupación por la salud emocional, ni la motivación, ni la capacitación, ni la atmósfera de los emprendedores.

Me preocupa si esto se trata de engrandecer las imágenes de las estrellas y no de generar nuevas estrellas en los emprendedores.

Parafraseando a Zaratustra de Nietzsche:

Mal se paga al maestro si se permanece siempre discípulo”

Volviendo a los emprendedores, con todos los que hablé en estas semanas, ninguno eligió a la incubadora, fueron por “todas” y quedaron en la incubadora que quedaron luego de una serie de filtros.

Debería existir una competencia de incubadoras, en donde cada una explique cómo valúa a las startups, al equipo, qué les brinda, qué toma a cambio, qué tiene de valor diferencial, experiencias de éxitos, fracasos, casos de estudio, etc.

La competencia es sana, la competencia de planes de negocios y de emprendedores se da todos los días:

¿Y la de las incubadoras? ¿Para cuándo?