En inglés suena mejor
Hay un tema que me llama la atención desde hace un tiempo, y tiene que ver con la diferencia del sentido en la acepción de las palabras entre dos idiomas distintos, el castellano y el inglés.
Somos sujetos del lenguaje. Nuestro psiquismo, nuestra vida y la mirada del mundo, se constituye a partir de lo simbólico representado a través de las palabras.
La cultura anglosajona y la hispana tienen grandes diferencias y así lo son también las marcas elegidas por las empresas para “nombrar” a ciertos productos o servicios, e inclusive a sus mismas compañías.
Ahora bien, en LATAM o España, sería descabellado que una empresa que crea computadoras y gadgets, pueda llamarse “Manzana”, pero a los hispanoparlantes, no nos suena para nada mal “Apple”. Y tampoco les suena mal obviamente, a los angloparlantes. Por cierto, “Macintosh” es una variedad de manzana de California.
Más aún, diríamos que hasta alguien cuyo apellido es “Puertas” desarrolle un sistema operativo llamado “Ventanas” estaría condenado al fracaso…O al menos, le faltan un par de jugadores
Pero Bill Gates y su empresa “Pequeño Software” (Microsoft) al desarrollar a Windows no pensaron ni demostraron lo mismo

Qué podemos decir de “Yahoo!”? Simplemente un grito, una exclamación, es una de las primeras compañías de internet, que hoy siguen con vida. Okey, ni hablar de Cara Libro (Facebook), con sólo ese nombre ni me gastaría en ingresar al site
La realidad, es que dudo que comiera en Pizza Choza (Pizza Hut) o “El Rey de la Hamburguesa” (Burguer King) si la marca fuera en castellano, y lo mismo me sucederia; nunca podría tomarme un café en “Mangos Estrella”, pero sí en Starbucks! Y dudo que cargara nafta en Concha pero sí lo haría en Shell
Acaso comprarías un celular “Mora Negra”? En fin, la lista es interminable!
Por otro lado la palabra “trabajo” un hispanoparlante puede traducirla en cierto sentido, como “esfuerzo” o “costo”, mientras que en inglés, “work” puede traducirse como que algo ha funcionado “it works!”, tendrá algo que ver con la acepción laboral entre una cultura y la otra? En mi opinión, está claro que sí.
En resumen, esto es simplemente para pensarlo, como en nuestra mente latinoamericana, desde nuestro posicionamiento mental el idioma inglés es un idioma superior, mientras que las mismas palabras dichas en español suenan realmente muy mal más allá de la construcción de marca / branding que hay hecha por cada compañía sobre el mercado al que apuntan.
¿Es necesaria la universidad para emprender?
La universidad nos provee de una profesión, de un título, nos ubica primero en la cabeza del otro en un lugar de cierta relevancia por el simple hecho de haber recibido un estudio estructurado, organizado y avalado por el ministerio de educación.
Por otro lado, realmente la universidad nos provee de un bagaje de conocimientos que nos permitirá al menos, tener conocimientos de aquello que se haya estudiado. Además, la universidad nos brinda contactos de personas que están en el mismo rubro.
La enseñanza formal de la universidad tiende a ser lineal, los docentes y los libros son los que poseen el conocimiento, y los alumnos, en un lugar pasivo reciben información, repiten aquello que recibieron y así “aprueban” los exámenes.
La universidad, en rasgos generales, no prepara a sus alumnos para ser emprendedores, y en cierto punto me atrevería a decir que ni siquiera prepara a sus alumnos para el verdadero trabajo, para la calle, para la vida, sino que simplemente brinda el conocimiento, y allí es donde entra el valor que puede agregar adicionalmente cada docente con su experiencia, historia de vida, etc.
La universidad entrega conocimientos relevantes, estructurados, con forma, que son muy importantes, pero no son escenciales para un emprendedor.
El emprendedor se forma haciendo y no diciendo. Y en la universidad se piensa, se repite y se dice, pero pocas veces se hace. La persona que hace empresa, es una persona cuya personalidad tiende a tener un tinte de cierta independencia, perseverancia, y ambición, y un individuo con tales características, no necesita mandatariamente asisitir a la universidad, sino que también puede ir directamente a una biblioteca a obtener directamente la información que necesita. Pero claro, obviamente, la vida no es lineal (por suerte
).
Existen universidades que capacitan a sus alumnos puntualmente en posgrados para emprendedorismo, como son la Universidad Austral, el ITBA y la UB, pero igualmente, podemos decir que el factor universitario es un agregado más, desde mi perspectiva creo que el emprendedorismo se lleva en la sangre, es algo propio del sujeto, que puede activarse y desarrollarse, y no es necesario un título universitario para ello, sino simplemente; hacer las cosas.
Existen muchisimos personajes exitosos que asistieron a la universidad (sería una locura decir que la universidad no sirve!), inlcusive muchos de ellos son hoy claros referentes fundadores de empresas de internet, pero otros, no fueron a la universidad y sin embargo, tan mal no les fue…
Algunos de ellos son: Henry Ford (FORD), Jerry Yang (YAHOO!), John Rockefeller (STANDARD OIL), Larry Ellison (ORACLE), Michael Dell (DELL), Ray Kroc (MC DONALDS), Richard Schulze (BEST BUY), Steve Wozniak (APPLE), Steve Jobs (APPLE), Bill Gates (MICROSOFT), Tom Anderson (MYSPACE), Walt Disney (WALT DISNEY), Charles Culpeper (COCA COLA), Mark Zuckerberg (FACEBOOK). Y estamos hablando de casos conocidos y que la rompieron, pero sin ir más lejos, existen miles de PyMES en Argentina cuyos fundadores, no asistieron a ningún “curso” para poder llevar adelante su empresa.
Entonces, podemos inferir que no es necesaria la universidad para emprender, aunque ayuda a proveernos de conocimientos de todo tipo, y a desarrollarnos neuronalmente para en el momento que decidamos hacer empresa, que además, se puede hacer al mismo tiempo que uno asiste a la universidad.
Más inversión no significa más followers
Mirando algunas stats de grupos y páginas de fans Facebook, me encuentro con un fenómeno que me llamó la atención: Las mayoría de las personas tienen tendencia a hacerse fan de páginas “cool”, “divertidas” y que traigan satisfacción más que a contenidos más serios y estructurados.
Por ejemplo, la fan page oficial de Francisco de Narvaez tiene 16.000 fans, mientras que la página de fans del Actor de ShowMatch, tiene 37.700 fans.
Asimismo, inclusive grupos como “Y candela?” (251.000 fans) tienen más fans que todas las empresas que proveen soluciones IT, diseño, hosting, y marketing online en Argentina (es decir, compañías cuyo core bussines es la presencia en internet) + el grupo de “Don Carlos es un Pelotudo” (94.900 fans) que lleva a que nos preguntemos: ¿Cuánta $$ invierten estos últimos en marketing y publicidad? ¿Cuánta $$ invirtió el protagonista del video de “y Candela?” ?
Entonces, podemos inferir que si buscamos más followers o fans para un producto servicio o marca, entonces es recomendable apuntar a algo más flexible, casual, informal, divertido y descontracturado. Después de todo, está comprobado científicamente en psicología que el reforzamiento positivo siempre genera mejores resultados.
Para que vos, gerente comercial, lo tengas en cuenta
Anécdotas del antimarketing
Lo usual, lo normal, el camino “correcto” es que toda compañía tenga determinado presupuesto disponible para invertir en marketing, pero mientras hoy iba del centro de hacer unos trámites hacia la oficina, me di cuenta de algo.
Una de las funciones del marketing, es generar cierta expectativa, tensión y deseo en el consumidor, para que éste considere que lo que se le está ofreciendo es realmente relevante y le dan algo más y algo diferente que la competencia.
Transformar el prejuicio
Todas las personas estamos atravesadas por el prejuicio. Aquello que nos va a diferenciar, será qué podemos hacer con él.
El prejuicio consiste en una idea o juicio sobre algo o alguien sin que todavía no se posean suficientes contenidos para poder llegar a esa conclusión. Sería, digamos, realizar una conclusión sobre alguien sin contar con premisas que sustenten dicho pensamiento.
Quiero contarles una historia cortita que me pasó hace unos años, y así como me pasó a mi seguramente le pasa a millones de personas todos los días, y lo más importante de todo, es que está vinculado con el tema de los negocios.
En el 2004, era el año siguiente a haber terminado el colegio secundario, estaba cursando primer año de psicología y uno de mis emprendimientos comenzaba a crecer, ya no podía continuar trabajando desde la oficina que había armado en mi casa, así que decidí salir a la calle a buscar en las inmobiliarias cercanas, departamentos de oficinas 1 o 2 ambientes, apto comercial, ubicados en la zona de palermo o belgrano.
Recuerdo que no me daban mucha atención en las inmobiliarias, salvo que fuera con adultos. Pero hubo un caso que fue realmente destacable. Decidí acercarme a la inmobiliaria “Graciela Callegari”, entré, consulté, y me dijeron que no tenían nada, les aclaré que había visto en la vidriera del local, que tenían al menos 3 propiedades que podían ser, y me aseguraron que no, que no tenían. Obviamente, me retiré.
Por la noche, llego a mi casa y (dado que en mi familia y allegados sabían que estaba a la búsqueda…) mi mamá me da una tarjeta de esa misma inmobiliaria, con el número de referencia de al menos 5 propiedades que tenían en alquiler con los requisitos que estaba necesitando. Okey, puede haber pasado que tal vez entré a la inmobiliaria y hablé en un idioma no reconocido por la raza humana
, entonces decidieron decir “no, no tenemos, no no”, o bien puede haber pasado que en la inmobiliaria se concentran en atender solamente a quien ellos consideran que puede ser un cliente potencial, y “a un pibe de 19 años lo descartamos, porque no nos va a alquilar nada.”
La historia termina en que finalmente alquilé en otra inmobiliaria, negocié el precio del alquiler y pagué el mismo por tres años por adelantado.
Lo importante de esto, es que me juré recordar la experiencia (con el enojo que tenía, no era fácil olvidarlo
) y tomarlo positivamente. Hoy en mi trabajo del día a día, muchas veces, hay personas y empresas que pueden no cumplir con cierto perfil de cliente comprador, o hasta inclusive mostrarse reacios o disconformes con ciertas cuestiones, pero a partir de considerarlo y ubicarlo en en lugar que le corresponde, en ese lugar del que tiene capacidad de elección, decisión y poder, las cosas terminan siendo mejores para todos, los clientes pueden a pesar de estar disconformes, inclusive terminar contratando servicios más grandes, y los reacios recomendando los productos y servicios a otras personas y empresas.
Como último comentario, creo que en la vida empresarial se trata mucho de esto, de aprender de las fallas propias y ajenas, y transformarlas en beneficios.
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