¿Cuántos empleados tenés?

Cada vez que voy a un encuentro de emprendedores, dueños de pymes o tecnología, me encuentro en reiteradas oportunidades con la misma pregunta:

¿Cuántos empleados tenés? ¿Ustedes cuántos son? ¿Cuántos laburan en el equipo?

Entonces respondo con lo que quieren escuchar, un número: 10.

Sin embargo, por adentro pienso: ¿Qué importa la cantidad de empleados? ¡Cuantos menos tenga mejor! Porque significa que somos eficientes, tenemos a los mejores, y no los coleccionamos.

La cantidad de empleados no significa nada si no conocés la estructura de costos del negocio de a quien le estás preguntando. No es lo mismo la cantidad de empleados necesarios para un marketplace de educación, que para desarrollar y comercializar un site builder que el de una agencia de marketing. Preguntar por la cantidad de empleados es quizás, solo una medida narcisista, como preguntar cuántos followers tenés en Twitter o cuántos likes en Facebook.

Más aún, en la era de la información y la tecnología, lo que hay es cada vez es menos empleo no calificado y más desarrollo tecnológico, es decir, más máquinas para reemplazar las tareas de las personas, por eso es tan importante seguir estudiando y especializándose. Como ejemplo, disminuímos un 50% la cantidad de consultas de soporte y aumentamos la velocidad de respuesta sólo por poner a disposición una Q&A excelente que responde a los clientes a medida que van haciendo las preguntas, eso hace que seamos menos en el equipo pero que seamos mucho más eficientes, después de todo, atención al cliente no es sólo la atención que proveemos a través de una persona, sino también a través de guías de conocimiento, tutoriales, guías de ayuda, etc.

Volviendo a la cuestión inicial, me parece mucho más interesante preguntar por ejemplo: ¿Cuánto facturan? ¿Cuál es tu churn rate? ¿Cuál es tu costo de adquisición de cliente? ¿Cuál es tu rentabilidad sobre facturación? ¿Son profitables? ¿Cuál es el tamaño del mercado? ¿Cuál es tu perfil de cliente? o inclusive ¿Cuál es tu revenue por empleado? Las grandes compañías se destacan por tener una enorme facturación por cada empleado:

 

Para cerrar la idea,  en las empresas tecnológicas (¿además de las financieras?) son las que a medida que logran desarrollar un mejor producto y escalar en el mercado, requieren de menor cantidad de empleados, ser más eficientes y generar en definitiva, más facturación por cada empleado.

 

Una vuelta de tuerca para las redes sociales

Son necesarias más redes sociales basadas en intereses.

Cuando era adolescente e iba al colegio y escuchaba preguntas como: “¿Carlos Gardel era gay? ¿Sarmiento tuvo muchos hijos? ¿Maradona apareció drogado en la TV?” me hervía la sangre porque no importaba, lo que esas personas marcaron en la historia como relevante, nada tiene que ver con su vida personal.

En Internet, pasa algo similar.

A mi me interesa saber los aportes musicales de Gardel en su contexto histórico, por qué Maradona fue un crack adentro de la cancha y cómo Sarmiento convirtió a un país analfabeto en uno de los más educados del mundo, lo demás es ruido, grasa, y no aporta valor: No me importa la opinión de Maradona sobre política, ni los hijos de Sarmiento, ni la orientación sexual de Gardel.

Ahora enfoquémonos por un minuto en los 4 social network sites (SNS) más populares del mundo: Twitter, Facebook, Instagram y LinkedIn.

En todos los casos, es necesario agregar o seguir a un contacto para poder recibir luego el contenido que genera ese contacto.

Pero: ¿Realmente nos interesa todo el contenido que genera ese contacto?

No evidentemente.

A todos nos ocurre que seguimos a alguien porque compartimos algún interés puntual pero posiblemente no compartamos muchos otros, y con muchos, nos referimos a la mayoría. Sin embargo, estamos obligados a leer todo lo que publica y no solo lo que nos interesa.

Ocurre un equivalente a lo que me pasaba en el colegio cuando contaban sobre la cantidad de ambientes que tenía la casa donde vivía Sarmiento y si tenía hijos, cuántos tuvo, etc, cuando eso no era lo importante.

Por ejemplo, si sigo a alguien porque es crack en big data, ¿por qué tengo que tolerar sus tweets con sus opiniones políticas? Si sigo a alguien porque me interesa su visión sobre el uso de Internet y el psicoanálisis, ¿por qué tengo que tolerar sus tweets sobre las series o el fútbol que mira? Si alguien me sigue porque le interesa mis tips sobre web hosting, ¿por qué tiene que tolerar ver como hago una limonada en Instagram?

El punto es que seguimos a una persona por un punto común de interés pero luego, digamos el 90% -o más- de lo que leemos en el timeline es ruido y no nos aporta el valor que buscábamos.

Más aún, con Instagram y Twitter modificando sus algoritmos a lo News Feed de Facebook, cada vez las plataformas deciden que contenidos mostrar más y cuáles menos o no mostrar, con lo cual nuestra percepción de la realidad se ve intervenida por el algoritmo matemático de una corporación multinacional a la que llamamos todos “redes sociales”. Por lo tanto, ya no solo están en juego los intereses de quien produce la información -a quien seguimos- sino que también están en juego los intereses de los SNS a través de su algoritmo.

¿Y nuestro interés? ¿Y la verdadera razón por la que seguimos a alguien? Queda olvidada.

Queda olvidada porque los SNS generan una demanda y una adicción tal que nos hace olvidar el motivo lógico por el cual seguimos a alguien: el punto de interés que teníamos en común con la persona a quien seguíamos. ¿O nunca te pasó que abriste Facebook o Twitter para ir a ver algo específico y terminaste mirando otra cosa? Son más poderosos que nuestra voluntad, nos gobiernan a un nivel inconsciente y pulsional, superior al de la voluntad.

Ahora bien, podrás decirme que los hashtags pueden estar asociados a nuestros intereses: Los hashtags en este sentido no sirven porque no todas las publicaciones tienen hashtags ni tampoco en todas las SNS puedo filtrar para seguir hashtags de las personas que sigo, entonces la realidad es que encuentro data poco valiosa en ellas.

Excepciones a esta problemática son Quora y Pinterest, dos SNS nacidas en el 2009 que permiten seguir topics y personas. Sin embargo, Pinterest está más orientada a productos que tienen prevalencia visual y física, y Quora está orientada a preguntas y respuestas (un Google Answers o Yahoo! Answers pero con más nivel intelectual).

En conclusión, me encantaría participar en un SNS que fuera un mash-up entre Twitter y Quora. Que uno pudiera seguir a personas pero sólo por sus intereses. Y cada persona al momento de publicar tenga que taguear o categorizar obligatoriamente su publicación para que sólo las vean quienes quieren seguir a esa persona por determinado interés.

Entonces, en mi caso por ejemplo podría crear mi cuenta y elegir los topics: #life #politics #entrepreneurship #marketing #neolo y que todo lo que publique tenga que taguearlo con alguna de esas palabras. De esa manera, cuando por ejemplo publico con el tag #marketing, alguien que solo le interesa mi vida personal #life, no vea la publicación con #marketing.

Un A/B testing para los que piden limosna

Los que nos dedicamos a ayudar a las pymes a que puedan vender más en Internet utilizamos un recurso llamado A/B Testing. Básicamente consiste en probar distintas variaciones en sitios web y anuncios, enviarle tráfico a ambos y ver cuál obtiene mejores resultados.

¿Se podría ayudar a quienes piden limosna a mejorar sus presentaciones y discursos (pitches) para que puedan conseguir más limosna en el mismo tiempo?

Hasta el color de un botón puede hacer que tu sitio web consiga más o menos ventas.

Hace unos días tomé el Tren Mitre en Retiro, puntualmente el que va hacia Tigre, en un viaje que duró 40 minutos. En 40 minutos, pasaron 8 personas pidiendo plata. 1 cada 5 minutos, en promedio.

Hice un ranking de los que más recaudadores lograron, por obvias razones no puedo saber cuánto consiguieron en cash total, ni en cada vagón, pero sí al menos la cantidad de “contribuyentes” que aportaron limosna en 1 vagón.

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¿Por qué el éxito del mannequin challenge?

Los memes existen desde antes que existiera Internet.

El keniata Richard Dawkins fue quien acuñó el término en The Selfish Gene en 1976. Señaló que el meme es el agente transportador de la transmisión cultural. Y con Internet, la transmisión de los memes se la puede contemplar a simple vista mediante esos trending topics que estallan en cuestión de horas.

El meme es un emergente social, esconde detrás de su imagen o video, una verdad del momento o de la época, con la cual sus portadores, es decir aquellos que interactúan con el meme, se identifican consciente o inconscientemente.

En este sentido me preguntaba, ¿por qué el éxito del mannequin challenge?

El mannequin challenge es un fenómeno en el cual los participantes del video se quedan inmóviles en el medio de alguna acción. El primer video apareció en Octubre de 2016 en una Universidad de Estados Unidos: Sociedad cuna del capitalismo y del arrasamiento de la subjetividad, el país de la pastilla que supuestamente, nos ilusiona con tapar todo.

Los participantes del mannequin challenge juegan a ser maniquíes, es decir, personas congeladas. Como se congelaron cientos de miles con el meme del Ice Bucket Challenge.

Para las personas devenidas en maniquíes, el tiempo se ha detenido. ¿Es acaso un deseo ante el bombardeo comunicacional, publicitario, y el presente continuo al que nos someten las redes sociales como Twitter, Instagram (más aún con las stories), SnapChat o Facebook? ¿Es una forma de representar un escape al forzamiento de vivir en el presente continuo? 

Maniquíes moldeados a la forma de la época

El maniquí es quizás una representación de cómo nos sentimos, en una vidriera que son las redes sociales, expuestos, en donde paradójicamente podemos decir lo que queramos, pero lo que decimos casi nunca es entendido por el otro, porque las redes sociales son esquizoides (por ejemplo: si le doy me gusta a una publicación triste no queda claro si me gusta la tristeza, coincido y apoyo el dolor, notifico al emisor que lo leí o qué?) y además por la imposibilidad de brindar un tono de voz, de comunicar los matices, y de transmitir ese más de 80% de lo para-verbal de la comunicación.

Somos maniquíes moldeados a la forma conveniente de las grandes corporaciones, si queremos pertenecer a las redes, nos tenemos que someter a sus leyes, somos el producto del anunciante, somos un proceso, y también somos el consumidor de lo que nosotros mismos generamos: la información. Con tanto, lo menos que nos puede pasar, es ponernos en pausa.

En un mundo sobrediagnosticado de autismo, en donde las etiquetas y hashtags normalizan y categorizan las experiencias acotando lo simbólico, en un mundo que nos comunica más de lo que podemos leer y comprender, en un mundo donde la procrastinación está facilitada por la cantidad de estímulos a los que estamos expuestos, en un mundo en donde ya no existe la ceguera al banner sino que ahora nos tragamos todas las publicidades porque han logrado encausar nuestro foco de atención, quizás, el mannequin challenge, nos parezca divertido porque nos permite expresar a gritos lo más profundo de nosotros mismos:

Nos identificamos en el sentirnos congelados por el atravesamiento de tanta cantidad de información y por el empuje a consumir cada vez más y más, en donde lo actual, ya es viejo. Un consumo que nos consume, y nos deja vacíos, sin vida, sin alma, sin movimiento, sin tiempo, como un maniquí.

Sobre la colonización y el autosometimiento de los Mexicanos

La historia latinoamericana está caracterizada por el avasallamiento, el sometimiento y la dependencia de otras culturas, ya sean estas europeas o norteamericanas.

México no es la excepción. Sino que quizás, es uno de los lugares en donde más se pone de manifiesto.

Antes de aterrizar, aduana requiere a los “jefe de familia” que completen un formulario con datos personales. Es el primer contacto con la noción institucionalizada de una sociedad absolutamente jerárquica.

Al llegar, en una de las primeras conversaciones con algunos mexicanos, escuché que me dijeron “mande”. No entendí, y tuve que pedir que me lo repitan. “Mande? Mande qué? Me está pidiendo que le de órdenes?” Pensé. Me pareció de terror ponerse bajo las órdenes de un otro, sin siquiera conocerme. La necesidad de un superior ya no era dentro de la sociedad, sino que también era hacia los de afuera.

También me sorprendieron las publicidades en la vía pública cuyos modelos tienen características físicas típicas de europeo (rubios o morochos, con barba, piel blanca, ojos claros) cuando sus consumidores, los mexicanos, no tienen punto de coincidencia.

Sin ir más lejos, una búsqueda rápida en Google de “políticos mexicanos” nos muestra que quienes tienen y ejercen el poder, tampoco tienen similitud física con la mayoría de los mexicanos, con suerte, alguno presenta características mestizas.

Uno de los shows turísticos más increíbles en Playa del Carmen ocurre en el Parque Xcaret. En la finalización del mismo, se “festeja” el encuentro de los pueblos americanos y europeos, flameando banderas de Gran Bretaña, España, Estados Unidos, Japón, además de países latinoamericanos.

Con esto no hago más que preguntarme: ¿De verdad es para festejar el sometimiento? ¿Realmente creen que fue un encuentro feliz entre culturas? ¿No dan cuenta del genocidio y el saqueo a gran escala?

Mexico es uno de los países con más católicos del mundo (+110 millones) y con mayor penetración de la religión católica (90%). La religión católica vino de la mano con los colonizadores españoles, penetró al eliminar a millones de mayas, aztecas y con ellos a sus creencias religiosas y culturales. De hecho, los Mayas tuvieron que modificar su cruz y adoptar la cristiana para poder sobrevivir.

Asimismo, los Aztecas celebraban durante diciembre en Tenochtitlán, el advenimiento de Huitzilopochtli, el dios del sol y de la guerra, cuando llegaron los religiosos católicos agustinos, los obligaron a festejar la navidad, aprovechando que coincidían las fechas.

Lo interesante, es que esta “baja autoestima” a la hora de delegar el poder en alguien diferente a uno, no se correlaciona con el peso de México en el mundo tanto en la actualidad como en la época precolombina: No es un pueblo chico ni sin historia: el imperio azteca en el 1500 contaba con 10 millones de habitantes, muchísimo más grande que España. Además fundaron Tenochtitlán, la ciudad más antigua del continente americano, en 1325, con 200 mil habitantes, era más grande y habitada que Londres, Roma o Constantinopla. Tenochtitlán tenía una red de canales más grandes y con mejor funcionamiento que los de Venecia. Tenían enormes avances en medicina, astronomía, arquitectura, en deportes y entretenimiento. No puedo dejar de preguntarme: ¿Cómo una civilización tan grande y desarrollada se sometió tan fácilmente ante el poder extranjero?

En la historia de la humanidad hay ilimitadas demostraciones de pueblos sometedores y pueblos sometidos, pero en gran cantidad de casos, este sometimiento se lo reconoce y lamenta. En México, se lo considera normal, incuestionable, y hasta muchas veces se lo niega, esto es lo que llama mi atención.

Entendí que el autosometimiento y la necesidad de un extranjero como líder viene desde épocas precolombinas: la misma religión mexica, dispuso de 8 señales o profecías que determinaban la caída del imperio mexica y el advenimiento de los dioses. Cuando llegaron los españoles se dieron cuenta que los nativos les entregaban presentes y oro y además aceptaban ser dominados, se les facilitó la conquista porque estos pueblos no presentaron mayores resistencias. La profecía se cumplía y Moctezuma, el gran emperador, terminaría bautizado y luego asesinado.

Desde el punto de vista político, en el México del 1500, la división y rivalidad política entre algunos pueblos nativos, ayudó para que muchos se unieran a los colonizadores para tomar el poder de Tenochtitlán y derrocar a Moctezuma. En otras palabras:  eligieron someterse a un extranjero en vez de a un coterráneo.

Según “La visión de los vencidos” de Miguel León-Portilla, cientos de documentos detallan cómo los nativos mexicas creían que quienes llegaban en “enormes torres” (barcos) y se movían encima de unos enormes venados (caballos) cuyas panzas alcanzaban los techos de sus hogares (con lo simbólico que representa). Para ellos eran dioses.

Hoy la cuestión no cambia mucho, mientras que el sueldo promedio de un mexicano en un hotel all inclusive por trabajar 8 horas diarias 6 días a la semana es de 200 USD al mes,  el precio de una habitación en ese mismo hotel no baja de 300 USD la noche. Un mexicano debería trabajar 45 días, y no gastar nada, para poder dormir una noche en una habitación donde duermen los extranjeros que visitan su país. Con tamaña diferencia auto-infringida, ¿cómo no continuar en el círculo vicioso de considerar al extranjero un superior?

Me encanta México. Es un país increíble y su gente es muy cordial y servicial, sin embargo desearía ver un México menos auto-sometido, con más poder, liderazgo y amor propio. Podrían colocar a Latinoamérica en un nivel de relevancia y peso mundial mucho mayor al actual. Pero cuando la religión y la cultura llevan cientos de años con una matriz de pensamiento y perspectiva social de bajar la cabeza y entregar el poder al extranjero, el cambio es sumamente complicado.

La navidad es una de las mejores implementaciones de marketing de la historia de la humanidad

Para mi es importante saber por qué hacemos lo que hacemos. La navidad es una de las mejores implementaciones de marketing de la historia de la humanidad.

En el año 350, el Papa Julio I, logró acordar con el emperador de Roma que las fiestas de los saturnales pasen a llamarse las fiestas de navidad. Y en vez de alabar a Saturno (dios de la agricultura), el Sol Invictus, se alabaría a Jesús. Fue clave para convertir a los romanos al catolicismo.

Las semanas de máxima joda, con un nuevo nombre. Lo mismo hicieron con los germanos, escandinavos, aztecas e incas, todos celebraban en las últimas semanas de Diciembre por el Solsticio, unos de invierno, otros de verano, así que les fue fácil a los cristianos hacerles cambiar el nombre.

Hoy hasta los ateos nos terminamos reuniendo para navidad, y nadie dice “che, nos juntamos para los saturnales?”. Lo interesante es que en definitiva, todas las religiones se apoyaron en el sol y crearon su historia, pero como siempre ocurre, los mejores vendedores, perdón, los mejores vencedores, escriben la historia.

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