Sobre la colonización y el autosometimiento de los Mexicanos

La historia latinoamericana está caracterizada por el avasallamiento, el sometimiento y la dependencia de otras culturas, ya sean estas europeas o norteamericanas.

México no es la excepción. Sino que quizás, es uno de los lugares en donde más se pone de manifiesto.

Antes de aterrizar, aduana requiere a los “jefe de familia” que completen un formulario con datos personales. Es el primer contacto con la noción institucionalizada de una sociedad absolutamente jerárquica.

Al llegar, en una de las primeras conversaciones con algunos mexicanos, escuché que me dijeron “mande”. No entendí, y tuve que pedir que me lo repitan. “Mande? Mande qué? Me está pidiendo que le de órdenes?” Pensé. Me pareció de terror ponerse bajo las órdenes de un otro, sin siquiera conocerme. La necesidad de un superior ya no era dentro de la sociedad, sino que también era hacia los de afuera.

También me sorprendieron las publicidades en la vía pública cuyos modelos tienen características físicas típicas de europeo (rubios o morochos, con barba, piel blanca, ojos claros) cuando sus consumidores, los mexicanos, no tienen punto de coincidencia.

Sin ir más lejos, una búsqueda rápida en Google de “políticos mexicanos” nos muestra que quienes tienen y ejercen el poder, tampoco tienen similitud física con la mayoría de los mexicanos, con suerte, alguno presenta características mestizas.

Uno de los shows turísticos más increíbles en Playa del Carmen ocurre en el Parque Xcaret. En la finalización del mismo, se “festeja” el encuentro de los pueblos americanos y europeos, flameando banderas de Gran Bretaña, España, Estados Unidos, Japón, además de países latinoamericanos.

Con esto no hago más que preguntarme: ¿De verdad es para festejar el sometimiento? ¿Realmente creen que fue un encuentro feliz entre culturas? ¿No dan cuenta del genocidio y el saqueo a gran escala?

Mexico es uno de los países con más católicos del mundo (+110 millones) y con mayor penetración de la religión católica (90%). La religión católica vino de la mano con los colonizadores españoles, penetró al eliminar a millones de mayas, aztecas y con ellos a sus creencias religiosas y culturales. De hecho, los Mayas tuvieron que modificar su cruz y adoptar la cristiana para poder sobrevivir.

Asimismo, los Aztecas celebraban durante diciembre en Tenochtitlán, el advenimiento de Huitzilopochtli, el dios del sol y de la guerra, cuando llegaron los religiosos católicos agustinos, los obligaron a festejar la navidad, aprovechando que coincidían las fechas.

Lo interesante, es que esta “baja autoestima” a la hora de delegar el poder en alguien diferente a uno, no se correlaciona con el peso de México en el mundo tanto en la actualidad como en la época precolombina: No es un pueblo chico ni sin historia: el imperio azteca en el 1500 contaba con 10 millones de habitantes, muchísimo más grande que España. Además fundaron Tenochtitlán, la ciudad más antigua del continente americano, en 1325, con 200 mil habitantes, era más grande y habitada que Londres, Roma o Constantinopla. Tenochtitlán tenía una red de canales más grandes y con mejor funcionamiento que los de Venecia. Tenían enormes avances en medicina, astronomía, arquitectura, en deportes y entretenimiento. No puedo dejar de preguntarme: ¿Cómo una civilización tan grande y desarrollada se sometió tan fácilmente ante el poder extranjero?

En la historia de la humanidad hay ilimitadas demostraciones de pueblos sometedores y pueblos sometidos, pero en gran cantidad de casos, este sometimiento se lo reconoce y lamenta. En México, se lo considera normal, incuestionable, y hasta muchas veces se lo niega, esto es lo que llama mi atención.

Entendí que el autosometimiento y la necesidad de un extranjero como líder viene desde épocas precolombinas: la misma religión mexica, dispuso de 8 señales o profecías que determinaban la caída del imperio mexica y el advenimiento de los dioses. Cuando llegaron los españoles se dieron cuenta que los nativos les entregaban presentes y oro y además aceptaban ser dominados, se les facilitó la conquista porque estos pueblos no presentaron mayores resistencias. La profecía se cumplía y Moctezuma, el gran emperador, terminaría bautizado y luego asesinado.

Desde el punto de vista político, en el México del 1500, la división y rivalidad política entre algunos pueblos nativos, ayudó para que muchos se unieran a los colonizadores para tomar el poder de Tenochtitlán y derrocar a Moctezuma. En otras palabras:  eligieron someterse a un extranjero en vez de a un coterráneo.

Según “La visión de los vencidos” de Miguel León-Portilla, cientos de documentos detallan cómo los nativos mexicas creían que quienes llegaban en “enormes torres” (barcos) y se movían encima de unos enormes venados (caballos) cuyas panzas alcanzaban los techos de sus hogares (con lo simbólico que representa). Para ellos eran dioses.

Hoy la cuestión no cambia mucho, mientras que el sueldo promedio de un mexicano en un hotel all inclusive por trabajar 8 horas diarias 6 días a la semana es de 200 USD al mes,  el precio de una habitación en ese mismo hotel no baja de 300 USD la noche. Un mexicano debería trabajar 45 días, y no gastar nada, para poder dormir una noche en una habitación donde duermen los extranjeros que visitan su país. Con tamaña diferencia auto-infringida, ¿cómo no continuar en el círculo vicioso de considerar al extranjero un superior?

Me encanta México. Es un país increíble y su gente es muy cordial y servicial, sin embargo desearía ver un México menos auto-sometido, con más poder, liderazgo y amor propio. Podrían colocar a Latinoamérica en un nivel de relevancia y peso mundial mucho mayor al actual. Pero cuando la religión y la cultura llevan cientos de años con una matriz de pensamiento y perspectiva social de bajar la cabeza y entregar el poder al extranjero, el cambio es sumamente complicado.

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