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¿Es necesaria la universidad para emprender?
La universidad nos provee de una profesión, de un título, nos ubica primero en la cabeza del otro en un lugar de cierta relevancia por el simple hecho de haber recibido un estudio estructurado, organizado y avalado por el ministerio de educación.
Por otro lado, realmente la universidad nos provee de un bagaje de conocimientos que nos permitirá al menos, tener conocimientos de aquello que se haya estudiado. Además, la universidad nos brinda contactos de personas que están en el mismo rubro.
La enseñanza formal de la universidad tiende a ser lineal, los docentes y los libros son los que poseen el conocimiento, y los alumnos, en un lugar pasivo reciben información, repiten aquello que recibieron y así “aprueban” los exámenes.
La universidad, en rasgos generales, no prepara a sus alumnos para ser emprendedores, y en cierto punto me atrevería a decir que ni siquiera prepara a sus alumnos para el verdadero trabajo, para la calle, para la vida, sino que simplemente brinda el conocimiento, y allí es donde entra el valor que puede agregar adicionalmente cada docente con su experiencia, historia de vida, etc.
La universidad entrega conocimientos relevantes, estructurados, con forma, que son muy importantes, pero no son escenciales para un emprendedor.
El emprendedor se forma haciendo y no diciendo. Y en la universidad se piensa, se repite y se dice, pero pocas veces se hace. La persona que hace empresa, es una persona cuya personalidad tiende a tener un tinte de cierta independencia, perseverancia, y ambición, y un individuo con tales características, no necesita mandatariamente asisitir a la universidad, sino que también puede ir directamente a una biblioteca a obtener directamente la información que necesita. Pero claro, obviamente, la vida no es lineal (por suerte
).
Existen universidades que capacitan a sus alumnos puntualmente en posgrados para emprendedorismo, como son la Universidad Austral, el ITBA y la UB, pero igualmente, podemos decir que el factor universitario es un agregado más, desde mi perspectiva creo que el emprendedorismo se lleva en la sangre, es algo propio del sujeto, que puede activarse y desarrollarse, y no es necesario un título universitario para ello, sino simplemente; hacer las cosas.
Existen muchisimos personajes exitosos que asistieron a la universidad (sería una locura decir que la universidad no sirve!), inlcusive muchos de ellos son hoy claros referentes fundadores de empresas de internet, pero otros, no fueron a la universidad y sin embargo, tan mal no les fue…
Algunos de ellos son: Henry Ford (FORD), Jerry Yang (YAHOO!), John Rockefeller (STANDARD OIL), Larry Ellison (ORACLE), Michael Dell (DELL), Ray Kroc (MC DONALDS), Richard Schulze (BEST BUY), Steve Wozniak (APPLE), Steve Jobs (APPLE), Bill Gates (MICROSOFT), Tom Anderson (MYSPACE), Walt Disney (WALT DISNEY), Charles Culpeper (COCA COLA), Mark Zuckerberg (FACEBOOK). Y estamos hablando de casos conocidos y que la rompieron, pero sin ir más lejos, existen miles de PyMES en Argentina cuyos fundadores, no asistieron a ningún “curso” para poder llevar adelante su empresa.
Entonces, podemos inferir que no es necesaria la universidad para emprender, aunque ayuda a proveernos de conocimientos de todo tipo, y a desarrollarnos neuronalmente para en el momento que decidamos hacer empresa, que además, se puede hacer al mismo tiempo que uno asiste a la universidad.
Una anecdota universitaria
Hace 2 años, en el 2007, cursé una materia relacionada con prevención de enfermedades y patologías, y promoción de la salud.
Una de las condiciones para aprobar la materia era reunirse en equipo y desarrollar un proyecto que tenga un beneficio para la sociedad, algunos de los proyectos tenían que ver con disminuir la tasa de nuevos enfermos de VIH, otros con detección temprana de incidentes de brotes psicóticos, otros con cambiar la nutrición de niños en edad escolar. Con mi equipo elegimos como tema, un proyecto de reinserción laboral para grupos sociales marginados.
El proyecto era desafiante pero muy interesante, consistía en crear una consultora de capacitación y recursos humanos para personas indigentes, por ejemplo aquellas que hoy se encuentran en la calle juntando cartones, vidrios, papeles, además de las que viven en villas de emergencia y no tienen la oportunidad de conseguir un trabajo estable en una empresa o institución.