Todas las personas estamos atravesadas por el prejuicio. Aquello que nos va a diferenciar, será qué podemos hacer con él.
El prejuicio consiste en una idea o juicio sobre algo o alguien sin que todavía no se posean suficientes contenidos para poder llegar a esa conclusión. Sería, digamos, realizar una conclusión sobre alguien sin contar con premisas que sustenten dicho pensamiento.
Quiero contarles una historia cortita que me pasó hace unos años, y así como me pasó a mi seguramente le pasa a millones de personas todos los días, y lo más importante de todo, es que está vinculado con el tema de los negocios.
En el 2004, era el año siguiente a haber terminado el colegio secundario, estaba cursando primer año de psicología y uno de mis emprendimientos comenzaba a crecer, ya no podía continuar trabajando desde la oficina que había armado en mi casa, así que decidí salir a la calle a buscar en las inmobiliarias cercanas, departamentos de oficinas 1 o 2 ambientes, apto comercial, ubicados en la zona de palermo o belgrano.
Recuerdo que no me daban mucha atención en las inmobiliarias, salvo que fuera con adultos. Pero hubo un caso que fue realmente destacable. Decidí acercarme a la inmobiliaria “Graciela Callegari”, entré, consulté, y me dijeron que no tenían nada, les aclaré que había visto en la vidriera del local, que tenían al menos 3 propiedades que podían ser, y me aseguraron que no, que no tenían. Obviamente, me retiré.
Por la noche, llego a mi casa y (dado que en mi familia y allegados sabían que estaba a la búsqueda…) mi mamá me da una tarjeta de esa misma inmobiliaria, con el número de referencia de al menos 5 propiedades que tenían en alquiler con los requisitos que estaba necesitando. Okey, puede haber pasado que tal vez entré a la inmobiliaria y hablé en un idioma no reconocido por la raza humana
, entonces decidieron decir “no, no tenemos, no no”, o bien puede haber pasado que en la inmobiliaria se concentran en atender solamente a quien ellos consideran que puede ser un cliente potencial, y “a un pibe de 19 años lo descartamos, porque no nos va a alquilar nada.”
La historia termina en que finalmente alquilé en otra inmobiliaria, negocié el precio del alquiler y pagué el mismo por tres años por adelantado.
Lo importante de esto, es que me juré recordar la experiencia (con el enojo que tenía, no era fácil olvidarlo
) y tomarlo positivamente. Hoy en mi trabajo del día a día, muchas veces, hay personas y empresas que pueden no cumplir con cierto perfil de cliente comprador, o hasta inclusive mostrarse reacios o disconformes con ciertas cuestiones, pero a partir de considerarlo y ubicarlo en en lugar que le corresponde, en ese lugar del que tiene capacidad de elección, decisión y poder, las cosas terminan siendo mejores para todos, los clientes pueden a pesar de estar disconformes, inclusive terminar contratando servicios más grandes, y los reacios recomendando los productos y servicios a otras personas y empresas.
Como último comentario, creo que en la vida empresarial se trata mucho de esto, de aprender de las fallas propias y ajenas, y transformarlas en beneficios.
Buen post !
Me paso exactamente lo mismo para alquilar dpto (20 A~os), el 80% de las inmobiliorias ponian alguna excusa…